Ella era Alice, una chica de 16 años. pueblerina, de un pueblo donde todos se conocían y parece que siempre reñían, aunque se sonreían de dientes para afuera, solo esta era una estrategia que tenían para saber los chismes y novedades más absurdas de sus vecinos, ósea ellos mismos.
Así era su vida, ella creció en
una familia muy unida, pero siempre fue difícil ser ella misma, puesto que su
familia era numerosa y ella se sentía con tan poco espacio que a veces le
costaba respirar dentro de su propia casa.
Es por esa razón, por la poca
privacidad que sentía, que ella se acostumbró a estar lo más posible fuera de
su casa, en los jardines y la granja de la abuela, aunque la misma ya desde
hace un par de años vivía con ellos, y siendo sincera a veces incluso dormía en
su cuarto, porque debía cuidarla, aunque ella sabía no era necesario, más que
otro capricho de sus padres, cosa que se volvió con el tiempo una pesadilla.
Ella Alice, sentía que no podía
con su ritmo de vida, se imaginaba que revivía las fantasías de sus libros.
No sabía lo que quería, solo quería
ser ella misma, su esencia, pero era algo tan difícil, y las dudas la arremolinaban
y a veces nublaban su cabeza ella mucho lo que quería, pero como decir lo que sentía
si para sus padres a veces pensaba no le importaba, por más que decían que la
amaban, lo cierto es que por años ellos siempre la tuvieron en el margen,
sobreprotegida,
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