Alguien ha muerto y su sepulcro olvidado.
Nadie flores le ha dado, puesto que son flores solo lo que ha
dado.
Su corteza fue mallugada y sus ramas fueron arrancadas.
Murieron ramas y con ellas el recuerdo de una niña jugando
con sus flores.
Ese alguien son las ramas de mi árbol preferido, que fue
podado hace un año, su hermoso follaje quedó herido y no pude rescatarlo
dejando sin poder en algún lugar sus flores fallecer.
Y yo por sus ramas llore, porque no pude rescatar las flores
del árbol que tanto ame.
Ahora el árbol vuelve a crecer, pero ya no tiene las ramas
ni retoños de lo que fue.
Ese follaje que tuvo para mí fue como mi piel, pues con el
yo crecí, florecí y bajo ese árbol al amor cante y por el yo llore.
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